Mostrando entradas con la etiqueta Necedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Necedad. Mostrar todas las entradas

29 sept 2009

29.9 Si el hombre sabio contendiere con el necio, Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.

Si un sabio trata con otro sabio, primero no será contienda agresiva, y traerá bendición porque lo correcto saldrá a luz y ambos se sentirán satisfechos (13:20; 14:9). Pero contender con un necio es una pérdida de tiempo que trae frustración (10:21; 12:15; 23:9). Es interesante sí que el argumento bíblico siempre hace obra en la persona que lo oye, cualquiera sea su reacción (Rom 1:16; Isa 55:11); por ello en vez de contender (26:4) mejor es presentar claramente la verdad de la Palabra (26:5).
El problema del necio es el no tener iluminado su entendimiento (17:16). Generalmente el necio, por lo mismo, tiene que aprender experimentalmente (26:3)

23 sept 2009

23:9 No hables a oídos del necio, Porque menospreciará la prudencia de tus razones

Tratar de apelar (hablar a los oídos) con razones prudentes al necio, es un malgasto; no apreciará lo razonable. Mas bien hay que redargüir, contrarestar sus argumentos mostrándole que no sirven, que se contradicen, que no van conforme a lo que Dios ha dicho (26:5) y debe ser de manera enfática (Mt 7:6), y no esperando que inmediatamente razonarán, más bien debemos orar para que la verdad despierte sus corazones, si Dios quiere (2 Ti 2:25)