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10 may 2010

10:5 El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que averg:uenza

Este es un ejemplo de que el hombre entendido es aquel que mantiene en control a la carne. En un clima de Verano la tendencia es a hacer las cosas más lentamente, o a estar más relajado pero al tener auto control que proviene de un entendimiento iluminado, se pospone esa gratificación sabiendo que traerá mayor beneficio. En este caso, se cosecha sabiendo que vendrá un momento donde no se podrá hacer y traería perjuicio posponer tal labor. Esto es aplicable en el terreno espiritual al cosiderar que éste es el tiempo de la siega, para estar como fruto ante Dios, pero quien pospone su eternidad para deleitarse en esta vida, es falto de entendimiento.
El que desaprovecha esta oportunidad para holgarse en sí mismo solo le traerá daño, inmediato en cuanto a reputación, y futuro cuando padezca necesidad. Le deja un mal nombre y trae vergüenza a sus padres.

13 abr 2010

13:4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada

Es que el perezoso sólo desea, porque llevar a cabo, requiere esfuerzo o trabajo que no está dispuesto a hacer. Otro peligro de desear solamente, es la tentación a la codicia, es decir desear lo que no corresponde y por malas motivaciones. También existe el peligro de la envidia, es decir molestarse y guardar amargura por lo que otros han alcanzado. Así, dándose vueltas en estas actitudes, no logra sus deseos.
Por lo tanto se debe recordar que Dios produce tanto el querer como el hacer (Fil 2:13), y por lo mismo debo estar atento al deseo pues si es impulsado por la voluntad de Dios, entonces él mismo me capacitará para llevar adelante aquella inquietud. Por lo tanto, el deseo interno, el del alma, ayudada por la fuerza del Espíritu de Dios será logrado.

6 oct 2009

6:10 Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo


La característica de un perezoso es el dormir. Aquí están los argumentos y actitudes típicas del perezoso: andar con un poco de sueño, así que se quiere acostar luego; a la mañana quiere estar un poco más acostado, es decir quiere un poco de dormitar; a la tarde necesita una gran siesta de la que le cuesta levantarse, pues argumenta que necesita más reposo; aunque en cada caso argumenta que es solo “un poco”, la suma de ellos trae la pregunta del vers 9: ¿hasta cuándo?